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HACIA UN PROYECTO ENERGÉTICO COMO FACTOR DE DESARROLLO ECONÓMICO Y SOCIAL Septiembre 2007 Comenzando por nuestra ubicación en el contexto mundial y regional de acuerdo a la información que hemos obtenido tenemos: Respecto a las reservas mundiales de energía, en el caso del petróleo seria suficiente para abastecer su demanda más allá del año 2030, pero será necesario recurrir a mayor inversión para hacer posible su extracción y su posterior utilización. En lo que refiere a gas y carbón sus reservas son aún mayores que las de petróleo. Además se debe tener en cuenta que seguramente se continuarán descubriendo reservas en el futuro. La demanda de energía primaria en el mundo continuará creciendo, aunque a un ritmo algo menor que el de las últimas décadas. Esta disminución en el ritmo dependerá ciertamente a medida que aumente la eficiencia energética en el uso de la energía. Los combustibles fósiles continuarán siendo las principales fuentes primarias, donde el petróleo continuará siendo la más utilizada, aunque disminuyendo su participación debido, fundamentalmente, al crecimiento de la participación del gas natural. En cuanto al uso de energía nuclear para la generación de electricidad, se prevé que su participación disminuirá en los países en desarrollo, aunque en los últimos días en la reunión del G 8 definieron diversificar las fuentes energéticas promoviendo la energía nuclear. En cuanto a las fuentes renovables como la eólica, solar, geotérmica y biomasa, su uso crecerá en Europa Occidental y los Estados Unidos de América donde existen subsidios del gobierno. Los agrocombustibles están teniendo una mayor incidencia mundial principalmente en los países de la Unión Europea y se está promoviendo su uso en América Latina. Se prevé que el incremento mayor de demanda de energía provenga de los países llamados en desarrollo, donde el petróleo continuará creciendo, teniendo mayor incidencia el sector transporte. En cuanto al gas natural se prevé que su consumo a nivel mundial prácticamente se duplicará en el año 2030, aunque su demanda crecerá más rápidamente en África, América Latina y los países en desarrollo de Asia. Se estima que para el 2030 más de la mitad del comercio interregional de gas será en forma de GNL (Gas Natural Licuado). La demanda mundial de electricidad se espera que se duplique en el período, debido fundamentalmente a un crecimiento de la demanda en los países llamados en desarrollo. Para el 2030 se estima que prácticamente la mitad del consumo mundial de gas natural se destinará a la generación de electricidad. Respecto a las fuentes renovables, su participación total se prevé que aumente principalmente en la generación de electricidad. Conviene destacar que de no cambiar la política energética actual, las emisiones de dióxido de carbono, debidas al sector energético, crecerán a un ritmo mayor que el consumo de energía, correspondiendo más de dos tercios a los países llamados en desarrollo, principalmente por la utilización de carbón. En un escenario en que se realizara un uso más eficiente de la energía y una mayor utilización de energías limpias, el consumo total de energía para el 2030 disminuiría en un 10%, disminuiría la demanda mundial de petróleo en un 11% y disminuirían las emisiones de dióxido de carbono en 16% respecto al escenario descrito anteriormente hacia el 2030. Situación de América Latina De acuerdo a cifras publicadas por el Organismo Latinoamericano de Energía (OLADE) para el año 2003, el consumo de energía en A L y C corresponde al 6% del consumo mundial. Las reservas probadas de petróleo son del entorno del 10%, gas natural 4.3% y el carbón mineral 1.6% de las reservas mundiales, mientras que su potencial hidroeléctrico es el 22.7% del mundial. Las mayores reservas de petróleo se encuentran en Venezuela, luego están Brasil, Argentina y Chile dentro del MERCOSUR con una diferencia muy importante. Las mayores reservas de Gas Natural están en Venezuela, seguido por Bolivia, Argentina, Brasil y Chile, siempre hablando del MERCOSUR y asociados. En el caso de carbón mineral están en ese orden, Brasil, Venezuela, Argentina y Chile. El potencial hidroeléctrico corresponde al 62.7% con respecto a A L y C, con excepción de Uruguay que ha desarrollado prácticamente su totalidad, existiendo en la región un importante potencial no aprovechado. La heterogeneidad de los países de la región con respecto a su dimensión económica y disponibilidad de recursos energéticos determina el enorme potencial para la integración energética, dada la potencial complementariedad de recursos energéticos existentes. Uruguay En el Uruguay se observan cambios en la matriz energética, por ejemplo el petróleo viene aumentando, llegando al 59% en el 2004, el gas natural aumentó solo a 3% en el mismo año (debido al problema de abastecimiento desde Argentina), aumentó considerablemente la electricidad importada disminuyendo la hidroelectricidad. La biomasa se mantuvo en aprox. 17% mientras que el carbón y coque no tienen casi incidencia. En las demandas tenemos que el transporte alcanzó a 31%, residencial a 29%, Industrial 22%, comercios y servicios 9% y el agro y pesca en 9%. En el sector transporte fue aumentando el consumo de gas oil llegando a 70% y las naftas bajaron al 29% en el 2004 (este último tenía una incidencia de 45% en 1990). En el sector residencial predomina la leña, electricidad y supergás, en el año 2000 comenzó a utilizarse el gas natural pero con un aumento de precios considerable que dejó de ser económico para la población. En el sector comercial y servicios se nota un importante aumento del consumo de electricidad, llegando al 76% en el 2004, siguiendo el diesel, gas oil y fuel oil. En el sector industrial las fuentes consumidas fueron principalmente el fuel oil que bajó entre el 2003 y 2004 del 30% al 21%, la electricidad paso del 29% al 28%, la leña a 19%, el gas natural alcanzó a 13% en 2004. En el agro y pesca predomina el gas oil con el 86%, electricidad, que ha venido creciendo, llega a 10% y las naftas a 4%. En el caso de derivados del petróleo es destacable la disminución importante de consumo de naftas y un aumento muy considerable de gas oil entre 1990 y 2004 los cuales pasaron de una relación de gas oil / naftas de 1.5 en 1990 a una relación en el 2004 prácticamente al doble 2.81, es decir que actualmente por cada litro de nafta se consumen 3 litros de gas oil. Esto determinó el desequilibrio entre la estructura de la oferta de la refinería y la demanda interna de derivados líquidos, que obligó a la importación de gas oil y la venta de naftas a precios bajos. Las razones pueden ser varias entre ellas tenemos que remontarnos a la época del desmantelamiento paulatino de AFE, hasta el cierre casi total del mismo, Eliminaron el transporte de pasajeros y de carga favoreciendo a las grandes empresas transportistas, dejando el transporte de carga por tren para algunas empresas, esto fue acompañado por una política de precios llevada adelante por gobiernos anteriores que son los responsables de este desequilibrio entre consumo y producción de la refinería. Los beneficios fueron para los grandes transportistas, no considerando el costo país a largo plazo. Las políticas llevadas adelante, desde EL ENFOQUE DOMINANTE de los diferentes gobiernos, han impulsado las transformaciones en la matriz energética con los siguientes criterios: 1. Poniendo el énfasis en la explotación y uso del gas natural, tendiendo a crear una creciente dependencia respecto de este hidrocarburo. 2. Dejando de lado, u haciendo omisión en la investigación para el aprovechamiento de fuentes energéticas renovables y limpias. 3. En el marco de un modelo económico apoyado en el “consumismo”, la promoción del consumo –muchas veces próximo al derroche-, evitando estrategias de conservación y eficiencia energética. 4. Concibiendo la integración regional en condiciones de mercado, orientada a complementar fuentes energéticas con una perspectiva cortoplacista. Tras ese enfoque hay concepciones ideológicas y estrategias políticas que apuntan a: Reemplazar el concepto de la energía como servicio público (con el Estado como garante del acceso universal y equitativo) por el concepto de la energía como mercancía que se transa en el mercado. Sustituir al Estado, como protagonista central del sector energía (normalmente operando mediante empresas públicas monopólicas) por oligopolios de empresas energéticas privadas, normalmente transnacionales. Activando políticas que restaron importancia o minimizaron los controles, así como la complicidad en la falta de inversiones para favorecer la instalación de las diferentes empresas privadas (como ejemplo tenemos GASEBA, AGUA, etc.) con el consiguiente perjuicio a la población. En síntesis a lo que asistimos en los últimos 20 años ha sido a la presencia de gobiernos con un modelo económico que lejos de diseñar una planificación para construir una política energética, hizo todo lo contrario, facilitar el ingreso de empresas trasnacionales a las que no se les exigieron mínimas inversiones sino todo lo contrario , a la vez de aplicar políticas que dejaron de rehén a la población promoviendo publicitariamente un día el “use todo eléctrico”, y al otro “pásese al gas natural”. Al mismo tiempo aprobaban un marco regulatorio del sector eléctrico estableciendo salvaguardas de posibles competencias para las empresas trasnacionales incluida la prohibición de la instalación de plantas nucleares para la generación de electricidad. Hoy extrañamente, los mismos que diseñaron ese modelo irresponsable reclaman lo que expresamente habían prohibido, y pretenden un plan de energía que ellos no fueron capaces de llevar adelante. Estas consideraciones no eximen de responsabilidad a las actuales autoridades del gobierno, en todo caso, la primera constatación positiva es que queda claro “lo que no se debe hacer”, pero que es necesario establecer las pautas que marquen un camino diferente. ENFOQUE ALTERNATIVO La Coordinadora de la Energía integra la Coordinadora de Trabajadores de la Energía de América Latina y el Caribe. En el Foro realizado en México se analizaron los procesos que se dieron durante varias décadas, llegando a una declaración final donde acordamos la necesidad de la unidad como forma de defender los intereses nacionales contra los embates de Estados Unidos, que en pocas palabras a través de diferentes formas (ALCA, TLC) pretenden defender sus intereses económicos tratando a toda costa de evitar la integración de los pueblos. En otro orden, los temas más importantes de este Foro, estuvieron centrados en la discusión de cómo detener las privatizaciones y la recuperación o renacionalización del petróleo, la electricidad, el gas y las fuentes renovables de energía, que deben ser de carácter público porque garantizan a los países la soberanía sobre los recursos energéticos, porque ofrecen un servicio social que no está condicionado por el lucro. En tal sentido se realizó un saludo a Bolivia, país hermano, por la NACIONALIZACIÓN DE LOS HIDROCARBUROS DECRETADA POR EL GOBIERNO DE BOLIVIA el 1º de mayo de 2006. En dicha resolución apoyamos los procesos de integración de los países latinoamericanos y caribeños expresados en avances como Petroamérica y el ALBA y se rechazan las propuestas de algunos gobiernos para colocar el tema de los Servicios Energéticos bajo el control de la Organización Mundial del Comercio. En lo que respecta a nuestro país, coherentes con los enfoques del II Foro y lo que ha sido nuestra prédica y accionar, definimos como líneas generales lo siguiente: 1. La promoción de la conservación de la energía y de la eficiencia energética, más que en el consumismo. 2. La promoción del acceso universal y equitativo a la energía, a la vez que limitando las formas de consumo que tienden hacia el derroche. 3. La investigación y el estímulo al desarrollo de fuentes energéticas renovables y limpias de acuerdo con los intereses nacionales. 4. La diversificación de las fuentes de energía, procurando evitar la excesiva dependencia de un energético en particular. 5. La complementación energética regional, sobre bases negociadas entre los Estados y no librada a la dinámica del mercado. Complementación energética regional Dada las limitaciones de sus recursos naturales energéticos, no se puede pensar individualmente en una política energética de autoabastecimiento, en buena medida se debe apostar a las potencialidades que nos ofrece la integración regional. En este sentido, se debe implementar una política de complementación energética que fortalezca a la región en su conjunto. Complementación con el propósito de racionalizar inversiones, maximizar el uso de fuentes ya explotadas, compartir investigaciones tecnológicas, negociar de manera conjunta créditos internacionales para incidir, de manera determinante, y para asegurar que nuestros pueblos puedan acceder a un bien tan imprescindible, como lo son hoy las diversas formas de energía. Dada la condición de dependencia que tiene Uruguay de energía primaria, en particular su condición de país importador de petróleo y gas natural-. el gobierno uruguayo no puede olvidar la crisis de abastecimiento energético que han sufrido temporalmente los países vecinos de los que pasaría a depender excesivamente, si no se desarrollara una política de seguridad energética. Por lo tanto se debería acordar las condiciones de seguridad en el abastecimiento por parte de los países vecinos que le proporcionen electricidad, gas natural u otros energéticos. Un desarrollo energético sustentable El desarrollo del sector energía en la región debe contribuir a mejorar la calidad de vida de la población, superando algunos de los déficit actuales de suministro. Las inversiones en el sector energía no deberán orientarse sólo a aumentar la capacidad de generación o producción, sino también a la conservación y uso eficiente de la energía, reduciendo la dilapidación de recursos, tanto en las empresas como en los hogares. La sustentabilidad de la política energética implica considerar el impacto ambiental de las inversiones energéticas: lo que implica promover las fuentes limpias y renovables. El Estado como rector del sector energía El Estado deberá continuar desempeñando un papel clave en el sector energía, tanto como regulador, como productor y comercializador, no dejando librado su desarrollo a la espontaneidad del mercado. La energía es un sector estratégico en la economía nacional y regional, por su influencia en la vida cotidiana de la población, como por su incidencia en el funcionamiento económico y competitividad empresarial. Las empresas públicas de energía deben desempeñar un papel central. La complementación, más que la competencia entre servicios públicos de energía, deberá ser la tónica del sector. Se trata de potenciar el papel de las empresas estatales de la energía como principales instrumentos de la política energética. Este fortalecimiento debe apuntar a rescatar para el país la renta petrolera, gasífera y eléctrica. La Coordinadora de la Energía se opone a las tercerizaciones de los trabajos estratégicos para el funcionamiento y desarrollo de la generación, transporte y distribución de energía. Se opone, asimismo, a la política de privatizaciones mediante el régimen de concesiones de obra o de servicios públicos, por este motivo somos contrarios a la aplicación del marco regulatorio proponiendo su derogación y su sustitución por otra normativa que se ajuste a lo anteriormente expuesto. Como un paso previo a una mayor incidencia del Estado en el sector gasífero apoyamos la iniciativa de ANCAP en la participación del consorcio Montevideo Gas - Petrobras. En el mismo sentido apoyamos la concreción de la planta de Gas Natural Licuado, bajo inversión y gestión pública y estatal, Nacional (ANCAP y UTE) e internacional. EMPRESAS PÚBLICAS COMO PROMOTORAS DEL DESARROLLO PRODUCTIVO NACIONAL Las empresas públicas deben ser un factor clave para la generación de empleos en el país. No sólo por los empleos directos en dichas empresas sino también por los empleos que generan en diversas ramas de la actividad nacional. En el Uruguay, las principales empresas públicas fueron creadas como un factor de soberanía, a la vez, como instrumentos para el desarrollo nacional. La idea de las empresas públicas como factor de desarrollo nacional se apoya en varios pilares, entre ellos: asegurar el control nacional de recursos claves, garantizar el suministro de insumos estratégicos (como la energía) para las actividades productivas que se desenvuelvan en el país, promover la incorporación tecnológica en el tejido productivo del país, herramientas que nos permitan romper con la dependencia económica del país, como ejemplo tenemos el proyecto Sucro Alcoholero. Entre esos pilares se encuentra también el estímulo al desarrollo de la industria nacional y de la investigación científico-tecnológica dentro del país, utilizando como herramientas el poder de compra de que disponen las empresas públicas, como grandes organizaciones que son, y la definición de políticas tarifarias que contribuyan al fomento del desarrollo productivo. El sector energía como factor de desarrollo económico y social La concepción de la energía como factor estratégico para la vida económica y para la calidad de vida de la población implica colocar sus líneas de desarrollo en el cuadro del desarrollo económico y social del país. La Política Nacional de Energía y sus respectivos Planes, deben insertarse en un Programa de Desarrollo Económico y Social del país, donde dicha política energética debe estar enmarcada también en la política productiva hacia el desarrollo de un país productivo con justicia social y de profundización democrática. En tal sentido, la política energética deberá incluir entre sus prioridades dos aspectos fundamentales: a) el desarrollo de la industria nacional: Promoción de la producción nacional, orientado principalmente a los sectores productivos que se definan en una política productiva con un fin esencial de darle valor agregado a la producción y además que tenga proyección a largo plazo para asegurar un desarrollo sostenido del país con una redistribución equitativa de la riqueza nacional. La industria nacional deberá prevalecer como proveedora de los bienes y servicios necesarios para las inversiones, el equipamiento y el funcionamiento de los servicios públicos energéticos, teniendo prioridad en el aprovisionamiento con respecto a los provenientes del extranjero. b) el desarrollo del empleo nacional, en cantidad y calidad: La política energética deberá orientarse también a mejorar el nivel y la calidad del empleo. Se deberá promover un recambio generacional que mejore la dotación de personal de los servicios públicos energéticos y genere nuevas fuentes de trabajo en el país. Se deberá equiparar las condiciones de trabajo entre los trabajadores de los servicios públicos energéticos y los trabajadores de las empresas terceras. Se evitará el desarrollo de nuevas formas de explotación, en particular de los trabajadores tercerizados y se promoverá la igualdad de oportunidades de las mujeres.
PAUTAS DE UN PLAN NACIONAL DE ENERGÍA a. La Energía debe considerarse como un servicio esencial para asegurar calidad de vida de la población, asegurando su suministro para cubrir sus necesidades básicas. b. La Energía debe encararse como una política central del Estado, con planes a mediano y largo plazo, donde el papel de las empresas públicas serán la piedra angular, y cuyo objetivo debe ser contribuir al desarrollo nacional superando la dependencia de las trasnacionales. c. La fijación de líneas estratégicas de fuentes y usos energéticos y las políticas energéticas a largo y mediano plazo debe ser definida y enfocada como una política al servicio de las grandes mayorías y que involucre a los actores políticos, sociales, empresariales, académicos, sindicales y a los usuarios, factor imprescindibles para un plan nacional de energía. d. La energía se debe encarar como un bien escaso, cuyo uso debe ser eficiente y racional estableciendo políticas de aprovechamiento y conservación energética, dentro de un plan de desarrollo sustentable, además se debe desarrollar fuentes de energía alternativas renovables y autóctonas. e. Las fuentes y usos de los energéticos se deben considerar teniendo en cuenta los impactos ambientales. f. Las políticas deben propender hacia la seguridad del suministro de energía. g. Promover el desarrollo tecnológico de la industria energética nacional, potenciando los vínculos entre las empresas energéticas estatales y las instituciones académicas y de investigación. h. Promover el concepto de energía como servicio público en la región y, además, promover los acuerdos regionales para el suministro y transporte de energía. i. Promover la integración regional basada en estrategias de complementación productiva, incluida la cadena del sector energético, la cual debe potenciar las complementariedades energéticas que estimulen el desarrollo de las producciones nacionales. En este aspecto las relaciones entre empresas públicas energéticas e industriales, adquiere una dimensión regional. Coordinadora de Sindicatos de la Energía |